Vida salvaje, flores alpinas y cuidado del entorno
Caminar con atención plena es también aprender a pertenecer sin invadir. El parque protege rebecos, marmotas y aves de alta montaña, además de praderas delicadas de corta temporada. Mantener distancia, no alimentar, pisar firme sobre roca y evitar atajos protege nidos y raíces. Reconocer la belleza de una flor sin arrancarla cultiva humildad. Con cada gesto responsable, el sendero se vuelve aula abierta, y nosotros, estudiantes agradecidos que devuelven respeto.